El té solo

La rutina de todos los días: nos levantamos, bajo y hago el desayuno, comemos y salimos a trabajar y así se repite por años. La verdad, levantarme temprano nunca ha sido de mi gusto, pero verte a mi lado cada mañana siempre me ha servido de motivación.

Con el paso del tiempo todo va cambiando, pero el desayuno y nuestra rutina siempre es la misma. Aunque por los años ya no son tan variados y dulces como antes, el tiempo nos ha modificado las dietas, ya no somos lo que fuimos antes, yo hace mucho que le dije adiós a todo lo dulce de mi vida. (¡Maldita enfermedad!)

Y ahora solo me queda el té solo. Porque los demás te, la vida me los arrebató:

el te amo,

el te quiero,

el te necesito.

Y así es como llegamos a hoy. Mi vida se transformó en un té solo.

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